Piensa en los miles de conciertos que se celebran cada día en el mundo. Y el efecto positivo que tienen en la gente que los escucha. Ahora imagina un mundo sin ellos. Ese vacío… es impensable.Zubin Mehta

Hay días en que piensas: ¡Dios mío, otra vez un concierto! Es normal. Pero en cuanto subes al escenario y ves cómo la gente responde, lo olvidas. Sólo deseas devolver el sentimiento que ellos irradian.Mick Jagger

Los conciertos públicos: breves apuntes históricos

Los primeros conciertos públicos se celebraron en Italia a finales del siglo XVI. Anteriormente la música solo podía escucharse en iglesias -donde se interpretaba música religiosa durante la liturgia- y palacios -donde reyes y nobles organizaban fiestas y ceremonias amenizadas por músicos que trabajaban a su servicio. Completaban el panorama musical los trovadores y músicos ambulantes que tocaban por las calles, en ferias y en festejos populares.

Hacia 1620 los conciertos llegaron a Alemania. Allí se popularizaron las llamadas veladas musicales, que más tarde darían el salto a Suiza e Inglaterra, donde nacieron las primeras sociedades musicales. A partir de 1750 se extendería la organización de conciertos, primero en las más importantes ciudades europeas y luego en las de Estados Unidos. Esta tendencia continuaría en línea ascendente durante el siglo XIX. A ello contribuyeron el desarrollo de la orquesta moderna, la creación de las sociedades filarmónicas y el asentamiento de la figura del intérprete virtuoso, representado por grandes solistas que se convirtieron en auténticos ídolos de masas. Sin olvidar las representaciones de ópera, uno de los espectáculos preferidos por el gran público desde su nacimiento en el Barroco.

En plena Revolución Industrial la rica burguesía de las grandes ciudades mostró un gran interés por las artes en general y la música en particular. Probablemente en parte por una genuina sensibilidad artística, pero también por una cuestión de estatus. La mayor parte de las familias acomodadas tenían un piano en casa y aprender a cantar o tocar un instrumento era una de las actividades mejor valoradas por la sociedad de la época. Por ese motivo, la organización de conciertos no tardaría en popularizarse y extenderse.

Tiempos modernos

Durante el siglo XX la organización de conciertos y la asistencia de público a los mismos no pararía de crecer. Pero con la invención de los sistemas de grabación y reproducción sonoros el consumo de la música cambiaría radicalmente. Poder escuchar una y otra vez sus piezas favoritas modificaría para siempre los hábitos de escucha de la gente.

Hoy en día tenemos literalmente millones de grabaciones a nuestro alcance. Con un simple click podemos acceder al último éxito de Ed Sheeran o a la versión más reciente de la 5ª Sinfonía de Gustav Mahler desde nuestro smartphone, ordenador o tableta.

Evidentemente esta democratización del acceso a la música conlleva innumerables beneficios: podemos, por ejemplo, escuchar en casa a cualquier hora y un número ilimitado de veces la obra que nos apetezca, en la interpretación de cantantes, intérpretes y directores a los que quizás nunca tengamos oportunidad de ver en directo.

¿Música enlatada o en vivo?

Sin embargo, escuchar música grabada no puede compararse a disfrutarla en concierto. La magia del momento, el ambiente, la tensión y la concentración de los intérpretes, la emoción que embarga al público… Todo ello contribuye a enriquecer la experiencia, a pesar de las molestias “ambientales” (golpes de tos, estornudos o desagradables envoltorios de caramelo que tardan una eternidad en abrirse…). En resumen, escuchar música interpretada en vivo es algo único e irrepetible.

La filosofía de Global Piano Studio

En Global Piano Studio promovemos activamente la participación de nuestros alumnos en conciertos y otros espectáculos musicales. Además, les recomendamos que asistan a este tipo de eventos como público siempre que tengan ocasión.

De hecho, hemos comprobado que los alumnos que tocan regularmente en público obtienen numerosos beneficios:

  • ganan en confianza y seguridad en sí mismos;
  • mejoran su memoria, su sentido estilístico y su presencia escénica;
  • refinan su técnica interpretativa.

Una intensa agenda cultural

Vivimos en una isla relativamente pequeña pero muy activa culturalmente. Echa un vistazo a la prensa, a las agendas y programas de actos de ayuntamientos y asociaciones culturales locales. Si buscas bien descubrirás que a diario se organizan conciertos y espectáculos de estilos muy diversos cerca de ti.

Puede que no tengamos cada semana a artistas mediáticos en cartelera. Tenerife no es París o Londres (vivir en el paraíso tenía que tener alguna pega, ¿no?) pero por suerte disfrutamos de una oferta musical razonablemente amplia. Además, el nivel de los intérpretes profesionales (y buena parte de los aficionados) es notable.

Busca bien: seguro que encuentras alguna propuesta que te resulte atractiva. Si no es así, déjate sorprender. Los beneficios que te aportará escuchar una hora de buena música interpretada en vivo (sin “enlatar”) son incalculables. Además, con tu asistencia estarás apoyando a los músicos locales y a las futuras promesas de la música.

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