E n nuestra entrada anterior hablamos sobre la importancia de la práctica diaria con nuestro instrumento. Hoy te contaremos más detalladamente cómo debes organizar tu estudio para sacar el máximo rendimiento.

ORGANIZA TU PRÁCTICA DE MANERA EFECTIVA

Idealmente, cada sesión de práctica instrumental debería contener los siguientes elementos:

  1. Calentamiento
  2. Trabajo técnico
  3. Estudio del repertorio (piezas nuevas)
  4. Lectura a primera vista
  5. Repaso y memorización de piezas (ya dominadas)
  6. Audición

Además, siempre que puedas, deberías dedicar algo de tiempo al trabajo creativo y al repaso de conceptos teóricos trabajados en clase (armaduras y tonalidades, intervalos, compases…).

1. CALENTAMIENTO

Mucha gente olvida (o no sabe) que tocar un instrumento conlleva un alto componente físico. Por ello, igual que no deberías empezar a entrenar ningún deporte sin haber calentado tus músculos, no deberías sentarte a practicar piano sin hacer antes algunos estiramientos y ejercicios.

No olvides calentar antes de empezar

Aquí tienes varios tipos de ejercicios que puedes hacer antes de sentarte al piano:

  1. Estiramientos de brazos en distintas posiciones. Calentamos toda la musculatura implicada en la flexión y extensión de dedos.
  2. Estiramientos de la espalda, los hombros y el cuello, preparándonos para una o varias horas de trabajo.
  3. Ejercicios de apertura y cierre de dedos y manos.
  4. Auto-masajes en dedos y palmas de las manos.

Lo ideal sería que en casa invirtieras 10 minutos en estos ejercicios al comienzo de tu sesión de práctica.

Lee más sobre este tema en nuestro artículo Música y Salud.

2. TRABAJO TÉCNICO

Independientemente del nivel y la edad que tenga, cualquier instrumentista debe cuidar su técnica. Para organizar tu práctica en este aspecto, establece una planificación semanal con ayuda de tu profesor. Te recomiendo practicar algunos patrones o ejercicios cada día para poder dedicarles más tiempo, en lugar de tocarlos todos 1 o 2 veces.

Por ejemplo, si ya sabes las escalas y arpegios de todas las tonalidades podrías organizar así tu trabajo técnico semanal:

Lunes – Jueves

Martes – Viernes

Miércoles – Sábado

Escalas mayores

Do – Reb – Re

Mi – Fa – Fa#

Sol – Lab – La

Escalas menores

Do – Do# – Re

Mi – Fa – Fa#

Sol – Sol# – La

Escalas cromáticas

Do – Reb – Re

Mi – Fa – Fa#

Sol – Lab – La

Arpegios mayores

Do – Reb – Re

Mi – Fa – Fa#

Sol – Lab – La

Arpegios menores

Do – Do# – Re

Mi – Fa – Fa#

Sol – Sol# – La

  • Consejo del profe: Si estudias el domingo, aprovecha para repasar las escalas, arpegios o ejercicios que peor te salgan. O inventa una pieza sencilla basándote en alguna de las escalas o arpegios que estés trabajando.

3. REPERTORIO (PIEZAS NUEVAS)

Un buen profesor debe proponer a sus alumnos el trabajo simultáneo de varias obras. En Global Piano Studio, además, procuramos que estas piezas sean diferentes, contrastando en carácter y forma, sin dejar de lado ningún estilo musical. De este modo los futuros pianistas amplían sus horizontes musicales y experimentan con la música del mayor número posible de compositores.

Lo ideal es que en cada sesión de estudio practiques la pieza más reciente en primer lugar. Después de haber completado el calentamiento con escalas, arpegios o ejercicios, tu nivel de concentración está en un punto óptimo. Ya estás listo para afrontar las primeras fases del estudio de una pieza nueva: lectura, coordinación de manos…

A continuación puedes seguir con el resto de las piezas que tengas como tarea para la semana. En el caso de los alumnos de niveles más altos que tocan piezas muy largas o de varios movimientos, recomiendo establecer un plan de trabajo con objetivos específicos para cada día. Por ejemplo, si estás estudiando una sonata de tres movimientos, trabaja cada uno de ellos en días diferentes. O escoge una sección de cada movimiento para estudiarla a fondo cada día. 

Recuerda…

  1. Si no estás concentrado o crees que no vas a poder estarlo, no estudies o limítate a hacer alguna tarea más o menos mecánica (por ejemplo, repasar escalas que tengas dominadas). ¡Mejor 20 minutos concentrados que 2 horas con la cabeza en otra parte!
  2. Trabaja primero cada mano por separado, hasta asegurar todas las notas, con sus correspondientes ritmos. Esto es especialmente importante en los primeros niveles. Lee en voz alta los nombres de las notas antes de tocarlas y luego repite el proceso mientras tocas: es una magnífica manera de afianzar tu lectura. 
  3. Cuando hayas perfeccionado la lectura de la pieza, empieza a trabajar la coordinación de las manos. Divide la pieza en fragmentos pequeños y ve juntando las manos poco a poco. Invierte todo el tiempo que necesites y hasta que no domines un pasaje no pases al siguiente.
  4. Recuerda que las notas por sí solas no hacen la música. En la partitura hay muchos signos escritos, pero también detalles musicales que no se ven y debes tener presentes. Presta atención a la digitación, las dinámicas, la articulación y cualquier otro detalle que aparezca en la partitura, tanto si está impreso como si lo ha escrito tu profesor.
  5. Empieza tocando muy despacio: siempre hay una velocidad a la que somos capaces de hacerlo todo bien.
  6. Grábate (en audio y/o en vídeo) para analizar tu progreso.

4. LECTURA A PRIMERA VISTA

Lee cuidadosamente todos los detalles

La lectura es uno de los aspectos fundamentales en la formación de cualquier músico. Para mejorar esta habilidad lo mejor es leer algo nuevo cada día.

Prueba con ejercicios, piezas cortas o fragmentos de piezas que no hayas tocado antes.

Aquí tienes varias tareas previas que puedes hacer:

  1. Lee en voz alta las notas de cada mano, teniendo en cuenta su ritmo (¡no olvides los silencios!).
  2. Toca la parte de cada mano, diciendo en voz alta los nombres de las notas.
  3. Repite la operación cada mano, pensando en los detalles musicales.
  4. Junta las manos.
  • Consejo del profe: Escoge piezas cortas o divide una pieza larga en secciones de 8 a 16 compases. Los alumnos con más nivel y experiencia pueden saltarse los primeros pasos, pero siempre que leas concéntrate en captar y reproducir todos los detalles musicales de la partitura. ¡No te limites a tocar bien las notas!

5. REPASO Y MEMORIZACIÓN

Cuando tu profesor te diga que una pieza ya está lista, no la guardes en un armario o en un archivador. Al contrario, procura mantenerla a un buen nivel repasándola de vez en cuando.

Dedica algunos minutos de tu práctica diaria a repasar una o varias piezas. Por ejemplo, las que más te hayan gustado durante el curso. Así irás creando tu propio archivo personal de repertorio, tu playlist particular de obras para piano. Con ellas podrás disfrutar y hacer disfrutar a otras personas cuando estés en cualquier sitio con piano. De lo contrario, ¡dependerás siempre de las partituras!

  • Consejo del profe: Escoge al menos una de las piezas que hayas trabajado en clase durante el trimestre para memorizarla. Si no sabes cuál, pide ayuda a tu profesor. Evidentemente, lo ideal sería memorizar todo lo que hemos aprendido, ¡pero esa puede ser una labor titánica!

6. AUDICIÓN

La importancia de la escucha activa

Un pianista cuya relación con el instrumento se limita a las piezas que aprende en clase no será un buen pianista y, desde luego, nunca será un músico completo. La audición y el entrenamiento auditivo son una parte fundamental de la formación musical. Hay muchas actividades que puedes hacer en casa (o en el coche o en cualquier sitio donde puedas poner música) para mejorar tu capacidad auditiva y tu apreciación musical.

Aquí tienes algunos ejercicios que puedes hacer cuando escuches una pieza o canción de cualquier estilo musical:

  1. Toca el pulso con palmas y trata de adivinar si está en compás binario, ternario, cuaternario, o si se trata de un compás simple, compuesto o irregular.
  2. Adivina si el tono es mayor o menor.
  3. Indica cuál es el carácter de la música (alegre, triste, dramático…)
  4. Nombra todos los instrumentos que escuches sonar en la pieza.
  5. Tararea partes de la melodía, parando la canción después de haber escuchado un fragmento.
  6. Intenta averiguar qué acordes forman la armonía de una determinada parte.

Pero, además, para alimentar y estimular tu gusto por la música, deberías dedicar tiempo a escuchar buena música. Un ejemplo práctico: si estás estudiando una pieza de Schumann al piano, podrías buscar en internet o en discos:

  1. Versiones de la obra grabadas por distintos pianistas y escucharlas, mejor incluso si lo haces leyendo la partitura.
  2. Otras obras para piano y para otros instrumentos del mismo compositor y escucharlas con atención.
  3. Obras de compositores de la misma época. y escucharlas con atención. Esto te ayudará a entender mejor el estilo y sus características.
  • Consejo del profe: Entre pieza y pieza, aprovecha para sentarte a escuchar una o varias versiones grabadas de la pieza que estés trabajando, mientras descansas unos minutos. Además de aprender más sobre la obra en cuestión, el cambio de actividad te ayudará a afrontar con más energía y ganas la siguiente fase del trabajo.

Llama ahora
Si quieres recibir clases de piano presenciales u online
Pulsa para llamar (679 891 230)

2 thoughts on “La práctica diaria (2)

Deja un comentario